
Sendero de la Estrella Solitaria
Una flor
8点∀ Camino de la estrella solitaria.
Hubo un tiempo en que las estrellas permanecieron inmóviles, en la negrura del resplandor. Un tiempo donde nada parecía moverse, donde no existía el miedo, la alegría ni el peligro. Había una estrella, lejos de las demás, que brillaba con una energía eclipsada por las demás.
En su portada da el primer paso adelante y, a partir de ese momento, la estrella ya no era una estrella, sino un hombre.
El hombre, otrora una estrella, corría incansablemente hacia las demás estrellas, cubiertas por la oscuridad de la noche, pero jamás las alcanzaba, pues el crepúsculo era infinito. Por mucho que corriera, no encontraba nada. El caso es que, a punto de rendirse, se topaba con otra estrella que corría a su lado a toda velocidad.
Como duran las conversaciones breves, un instante en el universo y una eternidad en la mente, tomaron caminos separados. Desde entonces, la influencia de lo que era del color de un sudario jamás visto, se creó; ¿o acaso apareció?
¿Ha estado aquí todo el tiempo?
¿Corría demasiado rápido para verlo justo delante de mí?
Quizás la otra estrella era demasiado rápida o demasiado lenta, supongo que en ese sentido el problema era yo.
Durante mi carrera vi una flor solitaria, vi una iglesia construida ladrillo a ladrillo, vi padres y madres, hijos e hijas, vi estatuas en memoria de los caídos a quienes esperamos volver a ver y al final de mi carrera... vi una estrella solitaria.
El poder reside en los números
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