
Vigilancia de suicidios
Bane
Vigilancia de suicidios 8点∀
El preso, que debe estar bajo vigilancia por riesgo de suicidio, se encuentra bajo constante monitoreo. La situación se ha agravado tanto que lo han trasladado del traje verde de protección a un traje blanco de seguridad, similar al que se usa en los centros psiquiátricos, e incluso le han habilitado una habitación especial. Aunque ya cumplió su condena, lo mantienen retenido por su seguridad hasta que un día demuestre ante un psicólogo que está en condiciones de abandonar el centro.
Al terminar, le entregaron un kit de inicio para comenzar su vida en libertad, no por el tiempo que cumplió por sus crímenes, sino por el tiempo que estuvo bajo vigilancia por un posible caso de seguridad forzosa. Le dieron ropa (y también le permitieron conservar sus pertenencias del manicomio como recuerdo).
Recibe una prestación por discapacidad para vivir dignamente cada mes, pero sin lujos. Finalmente, recibe un reloj.
El reloj que encuentra refleja bien su imagen y puede ver su rostro en él. Contempla el reflejo en sus ojos, un instante en el espejo. Como si el tiempo hubiera terminado, pero para él continúa.
Este reloj acaba convirtiéndose en una maldición para todo aquel que se cruza en su camino. Comienza a provocar suicidios, llevándolos a cometer las peores atrocidades que pudieran desear. Para algunos, la suerte estaría en manos de lo que el reloj sugiere, pero el prisionero está furioso por haber sido encarcelado por un acto que Dios le había ordenado realizar.
Nunca se menciona el crimen, pero hay especulaciones.
El reloj, aunque sencillo y de apariencia común, comienza a reflejar imágenes en las retinas del hombre libre. Quizás un querubín, quizás una sonrisa malévola, quizás una guitarra, quizás algo más abstracto u oscuro, incluso heterodoxo. Con esto sabe adónde dirigirse para incitar a la muerte a ciertas partes de su ser. No le importa el amor de los demás, ni el amor propio. Lo único que le importa es odiar con tal perfección que el Dios al que sirve le conceda la serenidad al final de su vida, una vez que haya matado a todos y sea el último en morir bajo su propio mandato.
"¿Te gusta Mickey Mouse?"
"Eh, claro. De niño veía dibujos animados."
"Toma, este reloj."
El bueno siempre gana.
El poder reside en los números
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