Canción de guerra
Nunca fue el canto.
Después de que los tambores se apoderaran del mundo y este se moviera a su propio ritmo, hablar ya no servía. Hacían falta cantantes, personas que anhelaban liberarse de esta nueva jaula en la que nos habían metido. En esta guerra, se contrataron cantantes en lugar de tamborileros, y esta guerra no se libró con armas, sino con instrumentos: la voz, el canto. Expresarse en un idioma incomprensible y parecer lo más bello. Muchos lo hicieron, pero todos fracasaron en su intento de crear la paz.
Una mujer en un viaje, incluso al aterrizar, no tendría hogar, pero no se uniría a ningún bando; sin embargo, por ambos bandos fue y cantó. Al hacerlo, les dio esperanza. Al hacerlo, los inspiró a la guerra. Al hacerlo, creó la paz. Al hacerlo, se convirtió en la voz de todas las naciones en una lengua que no existía ni nadie entendía, pero aun así se comunicaba con la mirada, sabiendo exactamente cómo la entenderían. ¿Surgiría otra guerra al ser el centro de atención, o podría mantenerse la paz incluso en un mundo donde las lenguas se habían dispersado, dejando de ser humanas para convertirse en algo más oscuro, una especie de latín, asiático o alienígena...? De cualquier manera, nunca pronunciaba la misma palabra dos veces, pues incluso al pronunciarla, siempre era una palabra diferente.
El poder reside en los números
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